En una Argentina, posiblemente gobernada por un “INCEL” que es Milei, la reconocida periodista y activista feminista Luciana Peker hace un reclamo que tiene varias implicancias… 

‘Me destroza escribir hace años en libros, hacer columnas en radio, postear en Instagram y dar charlas sobre Incels, machosfera y mil etcétera de incidencia en Argentina y el mundo para que lo único que abra la conversación sea Netflix y encima parezca un descubrimiento novedoso’. 

Primero que nada, cabe aclarar qué es un Incel o un Nonse, en inglés? Incel es un acrónimo de involuntary celibates (celibes involuntarios) y Nonse (Non Sexual) y hace referencia a una subcultura en línea compuesta principalmente por hombres que se identifican como incapaces de encontrar pareja sexual o romántica a pesar de desearlo. Los miembros de esta comunidad suelen culpar a factores como su apariencia física, personalidad o circunstancias sociales por su falta de relaciones íntimas. Aunque inicialmente el término parecía referirse a personas que simplemente experimentaban frustración por su celibato, algunas comunidades incel han evolucionado hacia movimientos más problemáticos, promoviendo actitudes misóginas y, en algunos casos, violentas, culpando a las mujeres y a la sociedad por su aislamiento. Pero esto ha ocurrido en medio del feminismo combativo con lo cual esto abre una serie de preguntas que Peker no se hace y otras que no puede responder (por ciertos elementos claves de la serie que solo pueden ser entendidos desde la sociedad inglesa). 

Peker se refiere a sí misma, estar ‘destrozada’ (lo que ya habla de ‘victimología’ y un melodrama efectista de su parte que va contra su propio argumento), luego nos cuenta su curriculum en relación a las conferencias y los medios de comunicación (lo ‘discursivo magnificado por el poder de turno a quien le conviene que ese mensaje sea magnificado’), el concepto de ‘machósfera’ (que en sí mismo, coloca al hombre en un lugar de depredador y plantea una relación de ‘opresión’ que se da como garantizada, que supongo tiene que ver con la estructura inherente al  ‘patriarcado’ pero convengamos que estas son dos cosas distintas) y esto acaba en una ensalada que, en este blog, vamos a deconstruir. 

La Manzana de la Discordia: Adolescence de Netflix

La manzana de la discordia como dije es la serie Adolescence en Netflix que recomiendo ver. A mi, no me gustó porque enuncia todos los temas sin realmente abordar ninguno; salvo, que aceptemos su final abierto contra el que un par de elementos conspiran y la llevan a Peker a levantar el dedito acusatorio. Pero vayamos por parte y aviso que este no es un spoiler. El tema, como dijimos, es el bullying como extensión de la opresión patriarcal pero no en sentido tradicional sino ‘edulcorado’ y esto es lo que me parece inverosímil en el contexto inglés y Peker lo lee como un acto de cinismo masculino. Esto no es culpa de ella, obviamente. El argumento es el de un adolescente nerd (y posiblemente con pánico a las mujeres empoderadas)  que, supuestamente, mata a una compañera de curso secundario que le hace bullying. La estructura de la serie (y en particular un encuentro muy extraño e inglés, en el peor sentido; entre una terapeuta y el niño acusado de asesinato) orienta el argumento (que queda inconcluso, en mi opinión) pero, para Peker el tema está cerrado porque ella lee la historia desde el lado del dominio sexual del hombre sobre la mujer que se extiende de la cama matrimonial y de ahí salta a la educación de los hijos y sus frustraciones; por ejemplo, si uno es gay. Milei! 

El Primer Post sobre Adolescence: La Autora y el Feminismo Argentino Filo-Cristinista

Voy a plantear esto en 3 partes que van a hacer 3 posts: el primero lo voy a dedicar a Peker de quien leí 2 libros y me llamaron la atención porque de alguna manera justificaron algo excepcional que vi en la Argentina que fue la cantidad de lesbianas que no creo lo sean sino que son mujeres escapándose de hombres escapándose de ellas. Como resultado se refugian en mandato feminista combativo del cual Peker participa y que tiene que ver con una exageración de la sexualización heredada de la dictadura militar (por oposición) y de cierto sector palermitano de padres abogados de Acción Católica que no digo sea el caso de Peker pero en Pichot, por ejemplo, lo es.  

Peker cuestiona las estructuras de poder patriarcales y aboga por la transformación de las relaciones sociales, políticas y económicas desde una perspectiva feminista; con un énfasis particular en la autonomía sexual. 

Los dos libros que leí son Sexteame y La Revolución de las Hijas. Son dos típicos libros de feminismo argentino combativo Ni Una Menos-oico ortodoxos con un argumento simple: ‘el sexo debe ser consensual en cualquiera de sus formas’. La postura de Luciana Peker, como la de muchas feministas contemporáneas, se basa en que la autonomía y el consentimiento son fundamentales para cualquier relación sexual. En este sentido, el concepto de “subyugación” dentro de una relación consensuada puede ser interpretado de manera diferente, dependiendo del contexto. Bien ahí! Si una mujer elige voluntariamente explorar dinámicas de poder en un contexto sexual, y ambas partes están de acuerdo y se respetan mutuamente en todo momento, entonces, en términos de consentimiento, puede considerarse esto una forma válida de expresión sexual dentro de lo que ella plantea como “respeto”.

‘Técnicamente, esto fue una violación’

Lo importante aquí es que cualquier práctica sexual que involucre una dinámica de poder, como la sumisión o el bondage, debe ser siempre consensuada, segura y comunicada entre las partes. Peker defendería que el consentimiento informado es lo esencial. No se trata de la práctica en sí misma, sino de asegurarse de que todas las personas involucradas tengan el control sobre lo que están eligiendo hacer, sin coerción ni presión externa. Así que si, en este tipo de situaciones, lo que Peker subraya es la importancia de que la mujer, al igual que cualquier persona, esté plenamente consciente y de acuerdo con las dinámicas que elige vivir.

Una vez en Islandia en donde mi mezcla de pelo largo y guaraní es, fuera de joda, y por alguna razón que desconozco, irresistible: fui a un boliche gay en medio de la noche con compañeros de una conferencia, y fue una de esas veces en las que pude elegir entre un catálogo de opciones de tipos dispuestos a venirse conmigo al hotel. Escogi uno y nos fuimos a coger. El pibe decia que era activo pero era re-pasivo y cogimos, yo como activo, en esa oportunidad y todo bien. Yo, gracias a Dios, en eso no tengo problemas ideologicos ni identitarios. O, al menos, eso creí. Cuando terminamos, me mira y me dice: ‘Técnicamente, esto fue una violacion’. Casi me agarra un paro cardíaco, lógicamente. Tras un minuto en el que me veía tras las rejas; un lugar que mi pene aunque no se salga del calzoncillo parece siempre acercarme; comenzó a reírse y entendí lo frágil de la criminalización sexual en la era de las políticas de identidad; sobretodo de aquellos que o estuvieron oprimidos (Islandia es una sociedad muy conservadora a pesar de las apariencias), o aquellos a quienes se los reciente por algo (tal vez, mi origen sureño no me permitía ese rol, en su cabeza conservadora). Con esto quiero decir que este tema no puede resumirse en los términos de esos dos libros y mucho menos, al estilo Giunta o Pichot. 

El INADI y las Brujas Cazadoras

Si en mi cancelación se me acusó de ‘sidoso’, ‘homofobo’ (contradictorio no?), ‘transfobo’, ‘gordofobo’, ‘misogino’, ‘demonio’ y no se qué más; por hacer red carpets o por criticar a un par de putifinos hijos de puta; imaginate si hay guita de por medio, hijos y demás. Olvidate! Durante mi cancelación (el que no sepa a que me refiero vaya viendo en mi Instagram de a poco porque va a ser una galeria de ‘obras de arte’) sobre el tema; Fernando Fariña que era un miembro del directorio del Fondo Nacional de las Artes (o sea, miembro del gobierno) mintió al decir que había hecho una denuncia al INADI y que me pararon el carro. Yo creo que le dijeron que sí para que no rompiera las bolas y cuando se fue, siguieron tomando mate porque yo nunca recibí nada. La cuestión es que la creación del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) en Argentina, en 1995, surgió como una respuesta institucional a la necesidad de abordar y combatir las diversas formas de discriminación. Sin embargo, con el tiempo, algunas críticas apuntan a que instituciones como esa y la Secretaría de la Mujer (hoy parte del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad) se transformaron en espacios burocráticos en los que las políticas de igualdad, aunque importantes, no siempre lograban impactar de manera profunda en los problemas estructurales de discriminación y violencia y lo que es peor, eran usados por cierto sector social privilegiado como ‘cacería de brujas’. Si te estabas divorciando de tu marido, le clavabas una denuncia, le plantabas un par de gritos con testigos y le arruinabas la vida. Lo que el Cristino/Albertismo creó fue la ‘cultura de la denuncia’ y Peker como Pichot fueron portavoces de esa cultura. El problema de la denuncia es que puramente discursiva (salvo que vengas de familia con poder y abogados) y, he acá lo peligroso, porque tiene como ‘la otra cara de la moneda’,  la cultura del bullshit (Trump) que también es meramente discursivo. Lo que está en cuestión es la ‘ética’ y la ética como la cultura, a ese nivel, se dirimen en el plano del poder y las relaciones. 

El INADI derivó en una suerte de “gestión de la pobreza” o “gestión de la violencia”, donde se da visibilidad a los casos sin necesariamente generar una transformación profunda en las estructuras de poder que causan esa discriminación. Es por eso que el Cristinismo/Albertismo dio via libre para que usaran el Estado contra gente como yo que refutaba ese sistema de gestión. Por eso la acusación al no poder ser ‘probada’ ni ‘visibilizada’ (es decir, ‘gestionada’) termina con el articulo de Liliana Viola diciéndome no solo ‘sidoso’ sino manipulador como si no lo fuera toda acción humana. El problema es la gestión de ‘la visibilidad de la pobreza’ y es mas, la puesta en cuestión de eso: era víctima o victimario? El significante flotante postmoderno se les habia hecho carne. Salió (y no) del Conicet y flotaba. 

Liliana Peker y La Cama como ‘Demócratas versus Republicanos’

Pero volviendo al eje de mi monólogo (no hablo de debate porque las feministas combativas no se rebajan a ‘mi nivel’ porque están en el nivel de las políticas de la ‘autenticidad’ ) mi pregunta a Peker es la siguiente: ¿Y qué sucede con personas que sufren o vienen del trauma, por ejemplo;  como en el caso de la serie Adolescence que ella no puede ver, posiblemente por su posición de privilegio? Digo esto porque en sus libros, ella presupone que las personas tienen un Yo o una subjetividad soberana que decide racionalmente lo que quiere y lo consensúa. Esto es casi como comparable con Jürgen Habermas o con el iluminismo y el contrato social, para traducirlo a nivel político. Para ella la cama es un contrato intersubjetivo. Lo unico que falta es el escribano ¿Pero qué sucede cuando una persona realmente, sobre todo de grupos oprimidos, que no saben lo que quieren y se encuentran en una situación en la cual van explorando qué es lo que quieren a medida que avanzan en la vida y esa posibilidad del consenso se revela como algo no tan transparente? En el proceso las cosas pueden derivar contra lo que uno pueda llegar a creer, por esa confusión de trauma, mandato y opresión transgeneracional, una fuente de placer. O no es esto posible? 

Lo que estoy poniendo en cuestión es la teoría del consentimiento, especialmente cuando se aplican a personas que han experimentado traumas o provienen de contextos de opresión. Luciana Peker, como muchas feministas contemporáneas, podría reconocer que el consentimiento y la autonomía no son conceptos que se puedan aplicar de forma rígida o universal, sobre todo en el caso de personas cuyas experiencias de vida y circunstancias las han condicionado de maneras complejas pero la verdad es que en sus libros el tema no se toca. Es Robespierre con concha. Ella, en materia sexual, es una liberal; una ‘democrata’ norteamericana. La cama para Peker es la política actual de Estados Unidos: demócratas contra Trumpianos. 

El “yo soberano” que decide racionalmente y consiente de manera transparente puede ser una visión que, si bien idealista, no siempre refleja la realidad de muchas personas, especialmente aquellas que han sufrido traumas o han sido socialmente oprimidas. Las víctimas de abuso, por ejemplo, a menudo pueden tener dificultades para identificar lo que quieren o incluso para reconocer cuándo están dando su consentimiento, debido a las dinámicas de poder distorsionadas que han experimentado. Es mas, el hambre o la neceisdad de afecto o el no poder estar solo o sola, pueden llevar a la gente a hacer cosas no consensuales que generan resentimiento y luego explotan. Les pones un INADI enfrente y te hacen un desastre. De quien es la culpa? Es la culpa el camino?

Este es un punto de tensión importante. En el caso de los grupos oprimidos, el consentimiento puede ser ambiguo o estar marcado por mecanismos de coerción más sutiles. Es posible que, debido a su contexto de vulnerabilidad, una persona no pueda o no se sienta capaz de tomar decisiones autónomas plenamente informadas sobre su vida sexual o sus relaciones. El contrato social, tal como lo propone Habermas, presupone una comunicación libre de dominación y con igualdad entre las partes, lo cual puede ser difícil de lograr para quienes han sido condicionados por experiencias de abuso o marginación.

Deconstruir la Teoría del Consentimiento

Por lo tanto, el feminismo de Peker y otros enfoques contemporáneos deberían considerar que el consentimiento no siempre es un proceso claro y directo. Esto lleva a cuestionar cómo se puede garantizar que las personas, especialmente las más vulnerables, tengan la capacidad real de consentir, y cómo las estructuras de poder social pueden influir en ese proceso. El consentimiento informado no puede entenderse solo como una cuestión de “decidir racionalmente”; debe incorporar un entendimiento profundo de las desigualdades sociales y psicológicas que afectan a las personas. La clave entonces esta en la cuestion de clase y es ahí donde estas muchachas se te escapan y cuando estan en apuros, piden la teta del Estado. Fin de la primera parte.

 

la madonna con el canciller Rolin de jan van eyck y la muestra en el louvre: una nueva mirada loveartnotpeople.blog/2025/03/28/l…

Rodrigo Cañete (@rodrigocanete.bsky.social) 2025-03-29T14:12:54.185Z

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