Mis dos análisis recientes sobre Karina Milei se apoyan además en un antecedente clave. Hace un año, en La Mala Educación, a partir del libro de Victoria De Masi —entonces pareja de Matías Martín— analicé la construcción de su figura desde la intimidad como forma de centralidad política indirecta.

Esta semana retomé esa línea en el streaming diario de las 21 hs en mi canal de YouTube, centrado en el papelón del cumpleaños en la Casa Rosada: la serenata de los Granaderos al ritmo de ABBA, el uso de recursos públicos para una celebración privada y la degradación simbólica de una institución militar para producir una escena de intimidad. El post del blog completa la lectura comparando ese episodio con la consagración monárquica de “Dancing Queen” en Suecia y la lógica barroca del doppelgänger. Leídas juntas, las tres intervenciones muestran una continuidad: la acumulación de centralidad en una figura no elegida por voto popular mediante la teatralización afectiva del poder y la sustitución de la legitimidad institucional por su representación.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias