Hay un momento en el siglo XVII en el que los dioses siguen presentes, pero ya nadie cree del todo en ellos. Y sin embargo, continúan organizando la realidad. Esa es la premisa de esta nueva clase: la tragedia ya no proviene de la magia, sino del desacople entre representación y acción.
Tweet
Hay un momento en el siglo XVII en el que los dioses siguen presentes, pero ya nadie cree del todo en ellos. Y sin embargo, continúan organizando la realidad. Esa es la premisa de esta nueva clase: la tragedia ya no proviene de la magia, sino del desacople entre representación y acción. Los personajes dejan de creer en el mito, pero siguen viviendo dentro de él. El resultado no es la liberación moderna, sino la exposición. El mundo todavía funciona con imágenes compartidas, mientras el sujeto empieza a interpretarlo como si fueran sólo ficciones.

Ahí aparece la pintura. Y ahí aparece Velázquez. En su Marte no vemos un dios heroico, sino un cuerpo cansado, casi vulgar, sentado sobre una cama deshecha. El mito no desaparece: cambia de régimen. Marte sigue siendo Marte, pero ahora es una imagen que ya no exige creencia. Funciona como representación. Y sin embargo, esa representación sigue organizando la escena. Ese es el gesto barroco: los relatos pierden su verdad trascendente, pero ganan poder visual. La imagen ya no ilustra el mito. Lo reemplaza.
Y ahí aparece Velázquez. En su Marte no vemos un dios heroico, sino un cuerpo cansado, casi vulgar, sentado sobre una cama deshecha. El mito no desaparece: cambia de régimen. Marte sigue siendo Marte, pero ahora es una imagen que ya no exige creencia
Tweet

Este episodio explora ese momento en el que la mitología griega se reinscribe en la pintura española como lenguaje de la política, del deseo y del poder. No como supervivencia erudita, sino como régimen de visibilidad. Cuando el mito deja de ser verdad, la imagen ocupa su lugar.

La clase ya está disponible para miembros.

Si querés sumarte y acceder a este contenido exclusivo, podés hacerlo desde el área de Membresías de mi canal de YouTube La Mala Educación.




Deja una respuesta