Se nos fue Antonio Gasalla: una figura esencial en la historia de la comedia argentina, navegando entre lo popular y lo subversivo, entre la televisión masiva y la escena de la contracultura. Me animo a dividir su carrera en cinco etapas con una sexta en la que él ya estaba como fuera de eje porque se insertaba en un medio que le costaba entender. Recuerdo la falta de respeto con la que los panelistas de los programas de chimentos se referían a él como un ‘divo’ o un ‘tipo malhumorado’ precisamente porque no practicaba la hipocresia. Su enorme contribución a la cultura argentina e incluso, aunque esto pueda parece paradójico, al debate dentro del activismo homosexual; donde nunca se insertó; puede dividirseen diferentes modos de relacion con el público y los medios.
El Café Concert y los tipos sociales violentos encubiertos (casi siempre femeninos)
Gasalla fue un precursor de un tipo de ‘escapismo’ que contenía una velada critica social y politica en las epocas más dificiles de la Argentina. Por ejemplo, durante el Proceso de Reorganización Nacional que supo navegar, con gran elegancia. Programas de TV como “El mundo de Gasalla” (1978) y “Gasalla” (1979) fueron pioneros. El primero fue un espacio para desarrollar personajes como ‘tipos sociales’: ‘La Abuela’, “La Niña” y “El Viejo”. En lo estereotípico contenía elementos de la Commedia dell’Arte pero matizados por el Café Concert y el tipo de relacionalidad que ese genero le otorga, donde la cuarta pared entre el escenario y el espectador, se rompe. El gran logro de Gasalla fue conseguir un tipo de ‘escapismo’ no complice a través de una observacion profunda de los estereotipos sociales que generalmente eran transmisores o perpetradores de mandatos de poder. Su versatilidad en la actuacion; transformaba un personaje intolerable y hasta, malvado, como ‘la Abuela’ en un personaje querible.

Gasalla vs Olmedo y el campo minado del humor en épocas del Juicio a las Juntas
Si hablamos de esta decada la comparacion con Olmedo es interesante porque el escapismo de Olmedo era más físico, a menudo basado en la exageración y el slapstick. Sus personajes involucraban situaciones absurdas y visual que todo el tiempo bordeaban lo violento moral y político. En los 1980s, Gasalla da el salto a la TV. A medida que la televisión se convierte en el medio de comunicación dominante, donde empieza a construir su personaje de comediante carismático y extravagante pero sin nunca salirse de ninguna línea; lo que le permitía explorar temas intocables solo de manera indirecta pero efectiva. En programas como ‘Gasalla en Terapia Intensiva’ logró conectar con un público amplio estableciendo una crítica sutil a los convencionalismos sociales para los que la sociedad todavia no estaba preparada. La clave de Gasalla es que no se fue al otro extremo como Olmedo y Porcel con su hipersexualizacion violenta sino que siguió en esa linea relacional pero yendo más a fondo con la crítica de los estereotipos nacionales. Fue un personaje querido y no querido al mismo tiempo porque creo, entendió, como pocos, la necesidad de que para sobrevivir en Argentina es preferible no ser deglutido por el sistema.
El Ajedrez entre Batato Barea y él.
La relación entre Batato Barea y Antonio Gasalla puede entenderse como una representación de dos formas radicalmente distintas de abordar el humor y la visibilidad en los medios, especialmente en un contexto de transición política y social en Argentina. Si bien ambos compartieron el uso de la comedia como una herramienta de expresión, lo que los distingue es la manera en que navegaron las estructuras de poder y sus diferentes relaciones con el sistema mediático, en particular durante la consolidación del neoliberalismo en los 90.
Por un lado, Batato Barea representaba la irrupción del underground en los medios comerciales, con un enfoque subversivo hacia todo. En teoría, se esperaba de él, un humor ácido, marcado por la transgresión y el cuestionamiento constante de las normas, lo que, tambien en teoria, lo posicionaba como un outsider dentro de la industria del entretenimiento masivo.
Sin embargo, lo que siempre me llamó la atención de Barea en el programa de Gasalla es que iba de varón. Y eso lo colocaba, en apariencia, a la derecha de Gasalla que quedaba como un ‘viejo puto’ y Batato como el ‘chonguito’. Yo creo que esto fue una performance calculada de parte de ambos cuyo tema eran los limites de la homosexualidad en la TV pública. Recordemos que eran épocas de Huguito Araña y de Adios, Roberto!
Lo de Gasalla y Barea, en tanto contrapunto, no ha logrado el lugar que merece y fue una especie de diálogo crítico sobre la necesidad de ‘asexuar’ al homosexual en la Televisión, pero de modo ‘pasivo agresivo’. Sobretodo, si quiere ser tomado, mas o menos, en serio que era la propuesta de Batato con su lecturas y reflexiones en el programa y de Gasalla con sus personajes ‘exagerados’.

Gasalla y el Sexo
La relacion entre Gasalla y ‘sexualidad’ siempre fue compleja por lo inexistente. Mientras Batato era el infectado por el virus del HIV; Gasalla era un ejemplo de prolijidad asexuada pero había (como en Pinti, por ejemplo) algo que nunca cerraba del todo. Su mirada nunca fue erotica o sexualizada como la de Olmedo; ni deliberadamente ambigua como Barea.
Y eso puede estar ligado a la forma en que Gasalla se distanciaba de una sexualidad explícita, en parte porque sus personajes se apoyaban en una sátira de la vieja norma
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Los personajes de Gasalla están mucho más cerca de la caricatura social que de una representación genuina de la identidad de género o la sexualidad. Y eso puede estar ligado a la forma en que Gasalla se distanciaba de una sexualidad explícita, en parte porque sus personajes se apoyaban en una sátira de la vieja norma, en un contexto donde la sexualidad de la figura pública seguía siendo un tema delicado, especialmente para figuras como Gasalla, que se movía en la esfera mediatizada.
Ahora, en cuanto a Batato Barea, su presencia en los medios y su forma masculinizada de presentarse es una crítica directa a los modelos de masculinidad tradicionales y también a las representaciones de Gasalla. Mientras que este, juega con lo que podríamos llamar un humor ‘inofensivo’ en cuanto a su sexualidad, Batato Barea no solo desafiaba las normas de género, sino que las deconstruía. Al presentarse de manera más “masculina” en sus primeros años, Batato no solo se alineaba con una figura queer, sino que provocaba a la sociedad y a los medios al mostrar que esa ‘masculinidad’ era solo un constructo social que se podía subvertir y jugar con ella.
Lo que parece que está pasando aquí es que Batato Barea, al asumir una postura de mayor exageración y provocación de la identidad de género, no solo cuestiona los códigos tradicionales, sino que también hace una crítica implícita a figuras como Gasalla, que, aunque subversivas en su propio derecho, seguían operando dentro de los límites de una comedia más convencional y menos explícitamente queer.

En ese sentido, Batato Barea podría estar cuestionando el ‘paso atrás’ que, a su juicio, Gasalla daba con su humor asexuado. Mientras que Gasalla se mantenía en una zona ‘cómoda’, a menudo evitando el riesgo que implicaba mostrar una sexualidad abierta o de alguna forma polémica (como la sexualidad travesti o queer), Batato Barea no tenía miedo de presentar una sexualidad travestida, expresiva y radical, dejando claro que la provocación formaba parte de su visión del mundo.
Digamos, la diferencia entre Gasalla y Batato podría entenderse como una relación de crítica indirecta: Gasalla, con su humor más neutral y a veces neutralizante, podría haber sido visto por Batato como un encubridor tolerante del asimilacionismo heteronormativo. La “masculinización” de Batato no solo era una forma de hacer frente a las expectativas tradicionales sobre la sexualidad y el género, sino también de cuestionar la forma en que figuras como Gasalla trataban esos temas en su comedia.
Esta relacion entre masculinidad, asimilación y subversión se vuelve un campo de batalla no solo entre figuras artísticas, sino también en un contexto social donde la sexualidad y los géneros no normativos empezaban a ser cuestionados abiertamente; en un contexto, como el de los 80 y la crisis del SIDA abiertamente homofobico pero Gasalla le dio el lugar por lo que creo que ese contrapunto, como dije antes, fue pautado.
Gasalla siempre supo manejarse dentro de los márgenes del sistema. Su humor era también una crítica a la sociedad, pero de una forma mucho más digestible para la televisión masiva. En ese sentido, tiene algo de Lemebel pero à la Florida Garden. A lo largo de su carrera, demostró una habilidad singular para navegar entre el humor más elitista y la comedia accesible, adaptándose a los gustos del público popular sin perder su toque distintivo. Su éxito en programas como Susana Giménez le permitió convertirse en una figura central del entretenimiento, abrazando el sistema sin ceder completamente a él. En este esquema deberiamos incorporar a Tortonese que, según entiendo, quiso ocupar ese lugar de manera descarada: al volverse ‘el amiguito de Punta del Este de Susana’. Le salió mal.
Pero volvamos a los 90s, porque ahí, Gasalla encarna la fusión con la cultura popular.Se reinventa y se adapta a la lógica de los medios de comunicación masivos. Se convierte en una figura fundamental en el humor televisivo, trabajando en programas de gran audiencia como La noche de los comediantes y La peluquería de Don Mateo. En esta etapa, Gasalla no solo es comediante, sino también un embajador de la cultura popular argentina. Su humor, basado en personajes de la vida cotidiana, atraviesa las clases sociales, convirtiéndolo en un referente de la cultura nacional. Su legado, según creo, es su personaje en ‘Esperando la Carroza’.
Con los 2000s vino la crítica social abierta y utilizar el humor para comentar y cuestionar la realidad política y social. Gasalla se convierte en una figura capaz de mezclar el sarcasmo con la reflexión. En lugar de simplemente hacer reír, empieza a utilizar su comedia para provocar una reflexión sobre el poder y la estructura social, sin dejar de lado su amor por lo popular. A medida que avanzan los 2000, Gasalla se vuelve más dark y su humor, también.
A partir del 2010, esto se afianzó y logró mantener su vigencia, tanto en los medios masivos como en la escena alternativa, pues nunca dejó de lado su vínculo con alguna forma de contracultura. Repito, su aporte fue el análisis de los cambios sociales a través del humor.

Gasalla y la popularidad
La relevancia de Gasalla radica en su capacidad para mantenerse como un comediante de gran popularidad sin sacrificar sus principios pero su relacion fue conflictiva. Su forma de abordar los temas sociales y políticos desde el humor hizo que fuera una figura transgresora dentro de los medios masivos, manteniendo siempre un vínculo con lo alternativo, lo marginal, y lo subversivo. Pero su mayor problema fue adaptarse al mundo del chimento y el panelismo. Es en este intento de bastardeo en donde yo creo que su carácter gruñon, siendo un comediante, fue un gran aporte. No se dejó domar.
Su carrera es un ejemplo de cómo el humor puede ser una herramienta poderosa de resistencia, de reflexión, y de conexión con las masaspero cuando el humor se fue vaciando en la Argentina de la mano de las politicas de identidad kirchnerista, el fue interpelado por los chimenteros,
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En este intento de bastardeo en el que, prácticamente, todos cayeron; él era consciente de su valor en la cultura argentina y creo que su decisión de ser gruñon, siendo un comediante, fue un gran aporte. No se dejó domar.





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