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Agostina Páez não conseguiu conter esse sentido dissociado de superioridade em relação ao Brasil e, em vez de se calar, voltou a fazer aquilo que realmente parece lhe importar: se expor. E aí afirmou que havia pedido desculpas às “supostas vítimas”. Isso não é um pedido de desculpas nem um ato de contrição. Isso é uma estratégia para escapar sem reconhecer o dano.

El streaming de ayer fue dark, en un sentido bastante preciso, porque dejó en evidencia hasta qué punto el racismo está naturalizado en la Argentina y en sus medios bajo una pátina de cuidado, amor, patriotismo y victimización. También fue casi profético.

Del Gesto del “Mono” al Discurso del Amor Que Perpetua el Racismo

El streaming de ayer fue dark, en un sentido bastante preciso, porque dejó en evidencia hasta qué punto el racismo está naturalizado en la Argentina y en sus medios bajo una pátina de cuidado, amor, patriotismo y victimización. También fue casi profético.

Si ven el video posterior de Mariana Fabbiani, van a notar que ni siquiera hizo falta enviar nada al juzgado. En las puertas del juzgado, tras la audiencia, la propia Agostina Páez, en su necesidad de exposición mediática, terminó complicándose sola. No pudo contener ese sentido disociado de superioridad respecto de Brasil y creyó que incluso un juez y una fiscal podían ser tratados como si fueran parte del mismo circuito de sentimentalismo berreta y manipulación televisiva argentino. Pero en vez de callarse, volvió a hacer lo único que parece importarle: exponerse. Y ahí dijo que había pedido perdón a las “presuntas víctimas”. Eso no es un pedido de perdón ni un acto de contrición. Eso es una maniobra para zafar sin reconocer el daño.

En las puertas del juzgado, tras la audiencia, la propia Agostina Páez, en su necesidad de exposición mediática, terminó complicándose sola. No pudo contener ese sentido disociado de superioridad respecto de Brasil y creyó que incluso un juez y una fiscal podían ser tratados como si fueran parte del mismo circuito de sentimentalismo berreta y manipulación televisiva argentino.

Lo más siniestro del caso no es solamente ella, sino la maquinaria que la rodea. Un periodismo cada vez más brutalizado y embrutecido, obsesionado con el dinero del resarcimiento, la “pesadilla” de la acusada y su posible regreso a “casa”, pero incapaz de registrar la gravedad del hecho y el contexto brasileño. El caso Agostina muestra el abismo en el que cayó la Argentina y la diferencia con Brasil —y con buena parte de la región— en términos morales, jurídicos e incluso profesionales.

Lo más siniestro del caso no es solamente ella, sino la maquinaria que la rodea. Un periodismo cada vez más brutalizado y embrutecido, obsesionado con el dinero del resarcimiento, la “pesadilla” de la acusada y su posible regreso a “casa”, pero incapaz de registrar la gravedad del hecho y el contexto brasileño

Lo que aparece es una mediosfera esquizofrénica y racista, que habla con palabras tiernas pero opera con crueldad, incluso contra la propia persona que convierte en personaje. Lo más preocupante de todo es que Agostina es abogada y aun así no logra ver ni el daño que produce ni el modo en que su propia pornografía de la crueldad mediatizada termina destruyéndola a ella y a su familia. Para quienes no siguieron el tema: hoy la justicia brasileña y la fiscalía revisaron su situación después de que, por confesión de parte y ante los medios, en la puerta del juzgado de Río de Janeiro, quedara expuesta una contradicción decisiva en su relato. Cañete & Co. Streaming lo advirtió primero. Abajo pueden ver nuestro análisis. Arriba, lo que después ocurrió.

A sinergia entre a suicida Agostina e a cruel midiosfera argentina transferiu o abuso racista do bar em Ipanema para a coletiva de imprensa em frente ao tribunal do Rio de Janeiro: “Pedi perdão às supostas vítimas”.

O streaming de ontem foi dark, em um sentido bastante preciso, porque colocou em evidência até que ponto o racismo está naturalizado na Argentina e nos seus meios de comunicação sob uma pátina de cuidado, amor, patriotismo e vitimização. Também foi quase profético. Se vocês virem o vídeo posterior de Mariana Fabbiani, vão notar que nem sequer foi necessário enviar nada ao tribunal: a própria Agostina Páez, na sua necessidade de exposição midiática, acabou se complicando sozinha. Ela não conseguiu conter esse sentido dissociado de superioridade em relação ao Brasil e acreditou que até um juiz e uma promotora poderiam ser tratados como se fizessem parte do mesmo circuito argentino de sentimentalismo barato e manipulação televisiva. Mas, em vez de se calar, voltou a fazer aquilo que realmente parece lhe importar: se expor. E aí afirmou que havia pedido desculpas às “supostas vítimas”. Isso não é um pedido de desculpas nem um ato de contrição. Isso é uma estratégia para escapar sem reconhecer o dano.

O streaming de ontem foi dark, em um sentido bastante preciso, porque colocou em evidência até que ponto o racismo está naturalizado na Argentina e nos seus meios de comunicação sob uma pátina de cuidado, amor, patriotismo e vitimização. Também foi quase profético.

O mais sinistro do caso não é apenas ela, mas a máquina que a rodeia. Um jornalismo cada vez mais brutalizado e embrutecido, obcecado pelo dinheiro, pela indenização, pelo “pesadelo” da acusada e pelo seu possível retorno, mas incapaz de registrar a gravidade do fato e o contexto brasileiro. O caso Agostina mostra o abismo no qual a Argentina caiu e a diferença com o Brasil — e com boa parte da região — em termos morais, jurídicos e até profissionais. O que aparece é uma midiosfera esquizofrênica e racista, que fala com palavras ternas, mas opera com crueldade, inclusive contra a própria pessoa que transforma em personagem. O mais preocupante de tudo é que Agostina é advogada e, ainda assim, não consegue ver nem o dano que produz nem a forma como a sua própria pornografia da crueldade mediatizada acaba destruindo a si mesma e à sua família. Para quem não acompanhou: hoje a Justiça brasileira e o Ministério Público revisaram a situação depois que, por confissão da própria parte e diante da imprensa, na porta do tribunal do Rio de Janeiro, ficou exposta uma contradição decisiva no seu relato. Cañete & Co. Streaming advertiu primeiro. Abaixo vocês podem ver nossa análise. Acima, o que depois aconteceu.

2 respuestas a «La Sinergia Entre la suicida Agostina y la cruel Mediosféra Argenta Trasladó el Abuso Racista del Bar en Ipanema a la Conferencia de Prensa Fuera del Juzgado de Rio de Janeiro: “Pedí Perdón a las Presuntas Víctimas” (en español y portugués)»

  1. De algo no tenemos duda: Agostina es racista. FIN

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  2. Es un orgullo ser brasileño

    Y una vergüenza ser argentino

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