El video del streaming sobre la fiesta tema western de los Neuss ya está online, y su premisa parte de una imagen bastante precisa: la fiesta funciona casi como una alegoría involuntaria de la historia que intenta celebrar.
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El video del streaming sobre la fiesta tema western de los Neuss ya está online, y su premisa parte de una imagen bastante precisa: la fiesta funciona casi como una alegoría involuntaria de la historia que intenta celebrar. Una familia cuya expansión estuvo durante décadas vinculada con concesiones, infraestructura, petróleo, desarrollos inmobiliarios, energía y decisiones estatales elige representarse mediante cowboys, saloons, caballos y un empresario vestido de cacique. La coincidencia visual resulta demasiado productiva para tratarla como una extravagancia. El western es precisamente una mitología de frontera: convierte apropiación territorial en aventura, acumulación en carácter y dominio en destino. En el caso de los Neuss, esa iconografía parece devolver bajo la forma de una fiesta la lógica histórica de una dinastía que aprendió a transformar expansión económica en pertenencia social y, finalmente, en poder.

La lista de invitados de Germán Ricardo Neuss importa por eso menos como catálogo de celebridades que como fotografía de una red de apellidos: Costantini, Smith Estrada, Zuberbühler, Flores Pirán, Etchebarne y otros tambien aparecen reunidos dentro de un mismo ecosistema de negocios, clubes, instituciones culturales, fundaciones y relaciones políticas.
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Toda alta burguesía necesita algo más que dinero. El capital económico permite comprar empresas, activos, tierras o concesiones, pero la pertenencia exige una segunda operación. Matrimonios, clubes privados, countries, fundaciones, museos, directorios y listas de invitados traducen la riqueza al lenguaje de la tradición. La fortuna reciente comienza así a circular como respetabilidad, arraigo y autoridad. La historia de los Neuss puede leerse precisamente como ese proceso de traducción. Una familia de origen alemán, enriquecida a lo largo del siglo XX, se integra progresivamente al universo de los grandes apellidos argentinos y termina funcionando como puente entre capital empresarial, sociabilidad oligárquica y liberalismo contemporáneo. La lista de invitados de Germán Ricardo Neuss importa por eso menos como catálogo de celebridades que como fotografía de una red de apellidos: Costantini, Smith Estrada, Zuberbühler, Flores Pirán, Etchebarne y otros tambien aparecen reunidos dentro de un mismo ecosistema de negocios, clubes, instituciones culturales, fundaciones y relaciones políticas.
Durante las últimas décadas, distintas ramas del desarrollo familiar Neuss hicieron que sus diferentes tentáculos ampliaran sus posiciones en generación, distribución y transporte de energía, incluyendo hidroeléctricas y redes de alta tensión.
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La historia empresarial vuelve todavía más elocuente la escena. La familia pasó de las bebidas y los servicios ligados al Estado a petróleo, desarrollos inmobiliarios, finanzas e infraestructura. Durante las últimas décadas, distintas ramas del desarrollo familiar Neuss hicieron que sus diferentes tentáculos ampliaran sus posiciones en generación, distribución y transporte de energía, incluyendo hidroeléctricas y redes de alta tensión. Ese crecimiento también atravesó episodios controvertidos, entre ellos la asociación con Thales durante los años noventa y las investigaciones posteriores sobre presuntas irregularidades en la concesión del espectro radioeléctrico. El punto no consiste en reducir una genealogía empresarial a una acusación moral, sino en observar una estructura recurrente: las grandes fortunas argentinas suelen crecer en el punto de contacto entre capital privado, decisiones estatales, concesiones, regulaciones y acceso político. El western borra justamente esa mediación. El cowboy no obtiene una adjudicación; conquista. El cacique no integra un directorio; gobierna por derecho propio. La propiedad deja de parecer resultado de una arquitectura institucional y adquiere la apariencia de una extensión natural de la personalidad.
La fiesta incorpora además una tradición visual argentina mucho más antigua. El western norteamericano dialoga aquí con imágenes como La cautiva de Esteban Echeverría o La vuelta del malón de Ángel Della Valle, donde el indígena aparece como amenaza exterior frente a una civilización blanca que reclama territorio y soberanía. En la fiesta de los Neuss esa relación se invierte porque la elite puede apropiarse simultáneamente del cowboy y del indígena. El malón ya no produce miedo; produce decoración. El cacique deja de constituir una alteridad política y se transforma en tocado para el dueño de casa. Esa domesticación resulta particularmente significativa cuando una familia vinculada con hidroeléctricas, redes eléctricas, petróleo, minería e infraestructura celebra mediante la iconografía histórica de la ocupación de territorios y recursos. La conquista no desapareció: cambió de objeto. La frontera contemporánea atraviesa activos estratégicos, redes de transmisión y recursos naturales.
La fiesta de los Neuss incorpora además una tradición visual argentina centenaria. El tema Far West norteamericano dialoga aquí con imágenes como La vuelta del malón de Ángel Della Valle, donde el indígena aparece como amenaza exterior frente a una civilización blanca que reclama territorio y soberanía. Sus inversiones desplazan y destruyen indígenas.
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La historia familiar introduce finalmente una fractura decisiva en esa imagen de tribu feliz. El femicidio de Silvia Saravia cometido por Jorge Neuss en Martindale, seguido de su suicidio, mostró hasta qué punto el lenguaje de la familia puede absorber una relación extrema de dominio y devolverla bajo la forma de una tragedia compartida. Esa operación encuentra ecos inquietantes en otros registros del poder: la apropiación puede convertirse en éxito, la concesión en mérito, la violencia territorial en civilización y el femicidio en desgracia doméstica. Por eso la fiesta western termina funcionando como una imagen excepcionalmente exacta de aquello que pretende festejar. Una dinastía formada en relación constante con el Estado se representa como comunidad anterior al Estado; una clase dependiente de regulaciones y concesiones se imagina como conquistadora autónoma; una familia que amplía su presencia sobre la infraestructura argentina elige para celebrarse la mitología histórica de quienes avanzaban sobre territorios y recursos. En el video completo del streaming, que ya está online en el canal, reconstruyo esa genealogía y analizo por qué los Neuss no se disfrazaron simplemente de indios y cowboys: se disfrazaron de una historia que, de manera bastante precisa, explica cómo llegaron hasta ahí.




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