X Dr. Rodrigo Cañete (Warwick) All Rights Reserved.
Yanina Latorre funda su autoridad en una parresía mercantilizada, donde la frontalidad funciona como certificado de verdad, y el tandem Moyano-gate y Lola Latorre Plagiadora serial muestra que esa autoridad para juzgar opera distribuyendo de manera desigual el crédito de autenticidad según apellido y el vínculo afectivo de quien es juzgado.

1. El problema principal que venimos discutiendo aca es de dónde proviene la autoridad para juzgar mediaticamente.
La comparación entre Yanina y Moria Casán lo hace claro. Ambas ocupan espacios televisivos afines…el chimento. Hablan de las mismas personas e incluso comparten cierta brutalidad verbal. Sin embargo, construyen su autoridad sobre fundamentos distintos. Moria funda su personaje en la sublimacion de sus contradicciones, monstruosidades, cambios políticos, escándalos y conflictos familiares en el brand «Moria» que funciona no solo como una marca de estilo sino tambien como un transexual que esta al frente de un grupo de queers…. Se presenta como maternal, pero ejercer esa maternidad de manera brutal. Solo servis si aportas a The House of Moria. Cuando ayer hablabamos de su monstruosidad moral nos referiamos a que su autoridad prescinde de toda coherencia moral y no pretende tenerla. De hecho, se contradice tres veces en la misma entrevista y a nadie parece importarle.

El caso de Yanina Latorre es diferente. Ella se presenta como la que dice lo que los demás callan, la que no le teme a las consecuencias, la que no debe favores y que, por eso mismo, estar en condiciones de decir la verdad. Cuando dice de Moyano «yo no le creo nada, nada, nada» y agrega que ser demandada por Facundo Moyano sería un orgullo porque ella está «del lado de la verdad», su mecanismo de poder público se hace evidente. Dicho de manera mas fina: su frontalidad funciona como certificado epistemológico. Si hablo sin filtro y sin miedo, lo que digo tiene que ser verdad. Se presenta como Cartesiana, pero es teologica.
2. En el centro de este debate esta el concepto de autenticidad que, en realidad, es una performance y es presentado por ella como marca personal.
La autenticidad contemporánea tiene poco que ver con la ingenuidad de «parecerse a uno mismo». La bibliografía sobre redes sociales habla de la autenticidad como una performance sometida a juicio colectivo. A esta altura y desde los 1990s, en el mundo se viene imponiendo un modo preferido por el publico de aceptar al que quiere que su opinion se imponga. Mostrarse vulnerable, exponerse, revelar intimidad logran ser signos de auténticidad por una audiencia que examina la coherencia entre el personaje publico, su conducta y su pasado, de manera permanente. Sarah Banet-Weiser, en Authentic™ (2012), dice: en la cultura contemporanea la autenticidad funciona como contenido comercializado, cuya eficacia depende de que su artificialidad permanezca ambivalente. Tiene que ser visible y desmentida, al mismo tiempo. Pensemos en Yanina y el Puntita Gate. Si sos autentica, no renuncias a tu dignidad para quedarte con tu marido por el bien de Lola. Si te quedas es por guita pero ella, al mismo tiempo, vive desmintiendo eso adjudicandose el rol de cornuda que la devuelve al plano, al menos superficial, de la autenticidad. Insultarse la hace genuina, mostrarse victima la hace autentica, y eso genera fidelizacion y rentabilidad. Yanina dice todo el tiempo: «yo digo la verdad», y esa marca necesita que la frontalidad se lea como rasgo de carácter, con su dimensión estratégica fuera de cuadro (me quedo con Dieguito porque es el de la guita o no aplico la misma vara que aplico a nadie cuando hablo de mi hija plagiadora). El caso Moyano permite observar qué ocurre cuando el criterio con el que ella desacredita a los demás cruza la puerta de su propia casa.

3. La parresía sin riesgo
En sus últimos cursos, de Berkeley en 1983 a Le courage de la vérité en 1984, Foucault dice que la parresía es el discurso veraz y franco de quien asume un riesgo hablando desde una posición de menor poder: la verdad queda garantizada por el coraje del hablante, por la exposición de su propia persona. Yanina convierte la amenaza de ser llevada a juicio en la prueba misma de su veracidad. La confrontación produce rating, la carta documento le arma una narrativa y el ser odiada es el contenido, de modo que, en su caso, y porque es autentica, supuestamente, el potencial costo se convierte en su mayor capital.
Para Foucault la parresía en la tradición cristiana tenia un componente peyorativo. El decir todo lo que viene a la mente sin discriminar. Sin embargo, en tiempos libertarios, la parresía comercializada conserva la fantasia del coraje, reduce el riesgo y lo que deja es la frontalidad brutal que deviene verdad por ser pronunciada. Conviene sumar un antecedente: el antagonismo es anterior al episodio actual. Desde su programa de radio Latorre ciuestiona a Moyano por su estilo de vida, y el reproche es haber conseguido todo gracias al apellido Moyano. Quiere decir que, con Moyano, y conmigo si entiendo bien ese silencio de la Vera esa en lo de Lusitch cuando defendi a Elina, su marco de lectura (que es siempre el de la sospecha de que el otro no es autentico o en mi caso “soy el mas malo que hay”) existe antes que la evidencia.

4. De alguna forma, Latorre hereda la logica del linchamiento del feminismo de la segunda hora con su hermenéutica de la sospecha total
Con Moyano, Yanina practica eso. Para usar la expresión que Ricoeur reservaba a Marx, Nietzsche y Freud. Ningún elemento permanece aislado. Analiza su desarme frente a Moria y sus movimientos corporales son leidos como indicadores morales: boca seca, velocidad del habla, incoherencia; a partir de ellos afirma, como sentencia, que habría consumido drogas. Despues mete (justo ella, casada con Puntita) la sexualidad como índice de descontrol, después analiza el vuelo a Madrid, pero no desde lo que significa en relacion con un problema legal que todavia no termino de entender porque me parece que esta flotante, a proposito, sino que Yanina, nuevamente, remite a una amiga que le cuenta que viajo con el (no hay evidencia) y que estaba en Primera, pero despues habla de Ejecutiva. De ahí pasa a la valija, tira Prada, Monclaire, la mochila, las Golden Goose de 350 dolares, y dice: cómo paga todo esto alguien que vive del sindicato.
En cuestion de segundos, cuerpo, drogas, sexo, ropa, dinero, familia y sindicato quedan ensamblados en una sola narrativa donde cada elemento confirma a los demás y ninguno debe probarse por separado. Pasamos de la fiscal por Candela (la fiscal, no el juez) a Hugo Moyano (no Facundo Moyano).

Y ahí tira la frase que integra todo en un guiso: «el mundo Moyano es un mundo muy particular» como estrategia de totalizacion. Ayer hablabamos de categorias interpretativas totales. Facundo se vuelve vía de acceso a «los Moyano» como unidad familiar, política y moral. Pero agrega algo interesante y es tipico de Yanina que es el discurso de la victima. Diciendo que en algun momento aparecia como «una promesa distinta y seria a la de Hugo Moyano» y que todo terminó «diluido en un desastre». Obviamente, entre lo uno y lo otro no saca ninguna conclusion ni mira su propio matrimonio y el asesinato de Natacha Jaitt.
Dicho de otro modo, la crisis de Facundo se reescribe como relato dinástico. El hijo debía encarnar la versión modernizada y presentable del poder paterno, y su “fracaso” nos permite releer aquella promesa como las cronicas de un fracaso anunciado. ¿La pregunat es por que? La repsuesta parece ser que en la sangre esta la virtud o el vicio y ella pertence a otra estirpe dinastica.
Asi mienras Facundo Moyano sigue imputado en una causa abierta que no entiende por que esta abierta, tras haber sido liberado después de declarar en la Fiscalía (lo que siempre habla de intencionalidad politica en tiempos electorales): el panel de mamertos resuelve en clave moral lo que el proceso judicial todavía no resolvió y lo hace por via tradicional, dinastica y de sangre.

5. El lujo como signo diferencial
Esa operación tiene total sentido en la era Mileista donde la antipolítica convirtió la sospecha moral sobre toda intermediación en un repertorio de enorme eficacia incluso con Milei como presidente y tras la eyeccion de Adorni. Milei sigue apareciendo como el heroe impoluto despues del caso libra en el que Yanina misma esta involucrada. La bibliografía reciente sobre el ascenso de Milei, entre ella el volumen coordinado por Pablo Semán, Está entre nosotros (2023), analiza cómo la noción de «casta» funcionó como imputación moral contra la clase política transformado en relato que daba una explicación total de la decadencia nacional.
Su lectura de Moyano es compatible con esa vision libertaria. El tema de la guita en Latorre siempre es clave, pero depende de que lado se coloque y en eso es un buen producto neoliberal posmacreista. La valija Prada de Moyano abre la pregunta sobre de donde saco la guita, y la primera clase que no es tal (como si pudiera viajar en este contexto en clase turista hasta Madrid) es intepretada como evidencia de corrupcion. Bueno, obvio, pero por casa como andamos. Ademas hay diferentes tipos de corrupcion.
Convengamos lo siguiente. Preguntar por el patrimonio de un dirigente es legítimo; el problema reside en el umbral probatorio, que, en el caso de Yanina Latorre varía según quién ostenta.

En el universo familiar de Latorre, la exhibición de riqueza, marcas, viajes y acceso a celebridades se lee como estilo, trabajo, mercado y éxito. En la influencer, el objeto de lujo autentica el ascenso; en el sindicalista, es automaticamente sospecha. Pero como vimos, en el caso de Camioneros, los afiliados han sido grandes beneficiarios de ese poder y pagaron por eso a un lider erigido como absoluto. Este parece ser el sistema del sindicalismo argentino hasta ahora. En todo caso, decidir cual lectura es la correcta depende de una teoría previa sobre qué riqueza es productiva y cuál es parasitaria, que es exactamente la división moral que la retórica de la casta supo explotar.

6. Y aca tenemos que pasa a Lola Latorre y el contexto como privilegio
La polémica por el lanzamiento del producto de wellness de Lola Latorre ofrece el contraste. Sus imágenes fueron acusadas públicamente de plagiar la estética de una campaña de Hailey Bieber; el panel que vimos discute colores, tipografías, poses y el concepto de brand, y alguien llega a hablar de «copy-paste». Esa situacion, en terminos de derechos de copyright e intelectuales es indefendible.
Para Lola, Yanina habilita un abanico abanico interpretativo que Moyano nunca recibe: Lola es fuente de inspiración, curaduría, y los artistas cometen errores creativos. En cualquie caso con Lola el signo permanece abierto.
La asimetría es aun mas evidente cuando Yanina defiende a su hija frente a la viralización de otro fragmento: explica que la escena fue sacada de contexto y que un recorte editado por televisión y reciclado en redes puede presentar a alguien como «inútil», y que toda imagen exige reconstruir la totalidad y el contexto. ¡Justo!
Para que quede claro, en defensa de Lola, ella formula una teoría de la injusticia de sacar fuera de contexto. Hello?

Miranda Fricker dice que la injusticia testimonial es el déficit de credibilidad que sufre un hablante por un prejuicio asociado a su identidad social. Para Lola tiene que haber contexto, y estamos obligados a reconstruir todo; pero para Moyano funciona el criterio del síntoma. Todo lo que se ve de el es un sintoma de su degeneracion, corrupcion y oscuridad. El apellido y la pertenencia sindical operan como identidad que reduce de antemano el crédito de su palabra: o sea, si niega, miente; si admite algo, termina confirmando; si aparece desarmado, el cuerpo confiesa por él; si después reconstruye los hechos con calma, esa reconstrucción vale menos que la imagen del derrumbe que vimos frente a Moria y que ella se encarga de perpetuar.
7. Candela y la asignacion retrospeciva de la vulnerabilidad
La filmación de Candela Arizaga atribuida a Moyano abre la zona más delicada. Yanina dice algo que, prima facie, parece obvio: si querés a alguien y lo ves en mal estado, no lo filmás para después mostrarle el video a periodistas. Pero decir eso, presupone que el único sujeto vulnerable en la relación es ella. Cuando dos adultos comparten una intimidad atravesada por drogas, y esa intimidad puede ser reconstruida después en sede penal, mediática o reputacional, la vulnerabilidad deja de estar asignada de antemano sobretodo tras el Ni Una Menos y con esa legislacion penal que favorece a la mujer frente a la primer enunciacion de daño cometido. Catherine Liu, en Virtue Hoarders (2021), describe una cultura que convierte trauma, testimonio y vulnerabilidad en fuentes privilegiadas de autoridad moral. Esto deja intacta la pregunta por la legitimidad de filmar a una persona intoxicada y abre otra más realista: en este contexto social, alguien como Moyano no debe autoprotegerse frente a una posible traicion de Cancela. ¿Y si Candela es una Julieta? Que Candela pueda tener todavía una «verdad» por contar, y que su silencio pueda explicarse por dependencia, amor, manipulación o extorsion esta por verse o por no verse… , mientras tanto, Facundo parece no estar autorizado a tener una posición discursiva capaz de alterar la conclusión: la autenticidad, al menos, con Yanina, ya viene distribuida y nada que se diga o haga la va a hacer cambiar de parecer.

8. Quién es el beneficiario de la autenticidad
Ahí se cierra el círculo con la antipolítica. Una de sus operaciones culturales más eficaces consiste en decidir qué privilegios aparecen como corrupcoin y cuáles son producto del mérito. El hijo de una sindicalista carga con su genealogía; la hija de dos celebridades puede convertirse en creadora de contenido, emprendedora y marca individual, puede plagiar y pide perdon y listo. En un caso la familia es carcel; en el otro, soporte afectivo. Lo que la comparación demuestra es que la cultura neoliberal dispone de narrativas muy diferentes para exhibir u ocultar sus estructuras de reproducción social: el mercado naturaliza mediante los medios. Lo que aparece es una fractura en la fuente de autoridad moral de Yanina Latorre (como ayer, de Moria): su mirada juzga porque tiene familia, afectos, posición social Miamesca y visibilidad. La pregunta que queda abierta es qué ocurre con una esfera pública cuando quienes obtienen autoridad afirmando que dicen la verdad pasan a decidir quién tiene derecho a parecer auténtico. Lo que se resquebraja es la equivalencia entre ausencia de filtro y ausencia de ideología, entre frontalidad y objetividad, entre mercado e individuo genuino. La autenticidad es una forma de poder, y como todo poder opera menos preguntando quién es verdaderamente auténtico que decidiendo a quién se le concede el beneficio de serlo y a quien se lo estigmatiza, ¿verdad?
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