Los lycées franceses y la contradicción de la promesa republicana · Oct 3, 2026

Dr. Rodrigo Cañete. All Rights Reserved

Educación Pública?

El 21 de septiembre, en el lycée Saint-Exupéry de Créteil, un grupo de alumnos bloqueó la entrada de su escuela por falta de profesores y de reemplazantes. Durante los dias siguientes, los bloqueos/piquetes se extendieron por Seine-Saint-Denis y el Val-de-Marne —Saint-Denis, Aubervilliers, Saint-Ouen, Stains, Le Bourget, Épinay-sur-Seine— y para el 29 de septiembre, los piquetes se habian nacionalizado desde Lille, Lyon, Marsella, Nantes, Rouen, Estrasburgo. Lo interesante del caso es que lo que los alumnos piden es muy concreto, yo diria administrativo: clases de treinta y dos o treinta y cinco alumnos como maximo, docentes ausentes que se reemplazan, refaccion de edificios deteriorados, ventiladores o ventanas abiertas en aulas en las que se mueren de calor en septiembre. El puntapie inicial lo dio en lo que hace a reivindicaciones, el lycée Paul-Éluard de Saint-Denis, que planteo la cuestion en terminos territoriales. Y esto es clave y solo puede entenderse a la luz de como funciona la desigualdad en el pais de la aparente igualdad republicana. Lo que pedían era ser tratados como en XVI arrondisement de París. Ese es un pedido de clase . Roto el capitalismo, se prepara una rebelión que trasciende el problema de los liceos y yo diría, a Francia. Pero sigamos en Francia. 

Antes de ayer, los adolescentes piqueteros anunciaron un «acte deux». Para ese momento, el Ministerio del Interior contabilizaba 1.949 detenidos; con fachadas de colegios incendiados en Burdeos, un proviseur (director) herido por una bengala en Rouen y, esto es clave, cerca de trescientos policías, gendarmes y bomberos heridos. Ayer, las autoridades ordenaron que se cerraran cuatrocientos lycées mientras se prohibia manifestar cerca de ellos. Matignon (que es la sede del Primer Ministro) habló de «violences urbaines», invocando un reporte de los servicios de inteligencia que atribuyeron la Movida a La France insoumise. Del otro lado, el Défenseur des droits/ defensor del pueblo abrió una investigación por un menor herido y hubieron varios casos mas. 

Un dato que pinta este momento francés es que los noticieros de France 2 entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre, habían dedicado unos veinticinco minutos a toda esta cuestión de los cuales, diecinueve y medio se focalizaban en la violencia y los incendios mientras menos de dos minutos se referia a las reivindicaciones que motivaron esa violencia. 

Macron y la Austeridad Poco Tienen que Ver

Esto no puede resumirse como «Macron y sus recortes afectan a la educación». De hecho, el presupuesto para 2026 aumentó alrededor de un 0,3 por ciento, por debajo de la inflación. Sin embargo, la ley de finanzas de febrero suprimió 3.256 puestos docentes y la razon fue la retraccion demográfica. Pero esa logica es engañosa porque la baja de la natalidad se calcula como promedio y se distribuye de manera homogenea. Quiere decir que la quita de un puesto docente se sufre como ausencia en un aula concreta. Que Francia tenga unos ciento treinta mil alumnos menos no significa que la clase en Saint-Denis tenga un alumno menos. El problema no es sólo cuánto gasta el Estado, sino si el Estado conserva la capacidad de distribuir homogéneamente la promesa que dice sostener. Lo que hace homogeneamente es quitarla.

El problema no es sólo cuánto gasta el Estado, sino si el Estado conserva la capacidad de distribuir homogéneamente la promesa que dice sostener. Lo que hace homogeneamente es quitarla. 

La premisa es que la revuelta de los lycées revela una contradicción en la espina dorsal de la República Francesa: la escuela sigue prometiendo igualdad meritocrática, ascenso social y emancipación politica a traves de la educación, mientras que la posibilidad real de convertir esa educación en un futuro viable depende cada vez más de desigualdades de clase, de donde vivis (en que barrio y en que region) y del apoyo familiar que tenes para estar preparado para pasar al siguiente nivel que son las Grands Ecoles. En este sentido, esto es una rebelion política porque los jóvenes y esta es la Maravilla del caso (que el psicoanalisis a los porteños todavia no les permite ver) dejaron de engañarse creyendo que esas imposibilidades son por culpa de su propio fracas individual (en no pasar tal o cual examen) sino en como la desigualdad esta colectivamente distribuida en la sociedad.  Esto coloca a Francia nuevamente a la Vanguardia y puede ser el comienzo de algo mas significativo que el 68 Frances que era ideologico pero en un sentido mas cultural que de clase. 

Para entender esto temenos que entender por qué el blocus de lycée tiene en Francia una fuerza superior a la cualquier conflicto escolar. La pregunta clave es qué promete el lycée.

Un Nuevo 1968 o un Meta-1968

Para entender esto temenos que entender por qué el blocus de lycée tiene en Francia una fuerza superior a la cualquier conflicto escolar. La pregunta clave es qué promete el lycée. Promete un valor absolute: ciudadania y con la ciudadania venia la republica. Por eso este fenomenos puede ser tipificado como “republicanismo escolar”. Lo que el Sistema de lycees frances hace es saltar las desigualdades sociales para producir un sujeto universal. Por eso esta crisis es mucho más grave que un problema presupuestario. A lo que estos adolescentes apuntos es que si bien formalmente reciben educacion y esa educacion es igual apra todos —el mismo bac, el mismo programa, la misma plataforma de orientación— las condiciones materiales se distribuyen de manera desigual. Seine-Saint-Denis no es solo el lugar donde empezó el conflicto: es la prueba de que la clave del conflicto esta en la desigualdad territorial y esa desigualdad se espeja en que no todos tienen el mismo acceso al future que era una de las promesas que hacian de Francia, Franca.  Docentes y familiares vienen reclamando en Saint Denis desde 2024 un plan de urgencia educativa, y una profesora lo dijo sin pelos en la lengua: Saint Denis esta por debajo del resto de los departamentos. Cuando la desigualdad entre areas de una nacion centralizada es denunciada por los propios agentes del Estado, no podemos decir que los adolescentes inventaron el problema. Lo que estan haciendo es hacer imposible que siga siendo naturalizado.

En 1986, Francia tuvo el proyecto Devaquet, que introducía un examen de ingreso en la Universidad y esto provoco paros de estudiantres y lycéens que terminaron, en manos de la repression policial, con la muerte de Malik Oussekine, golpeado por policías en la noche del 5 al 6 de diciembre. Esto hizo retirar el proyecto Devaquet e hizo que naciera un martir del movimiento estudiante: hijo de inmigrantes argelinos y pobre. En 1990 los lycéens se movilizaron para que hubiera mas seguridad en las escuelas; en el 2005, los estudiantes se levantaron contra la ley Fillon; en 2006, contra otra ola de recortes. 

Vemos que desde los 80s la pregunta es qué futuro prometía la República a cada generación y en qué punto esa generación descubrió que la distancia entre las promesas que les hacian y las condiciones reales que lograban eran enormes. En el 2006 ya era un problema la salida laboral. La diferencia, si se quiere, con el 2026 es la precarizacion extrema de la experiencia escolar: el profesor no va, el aula se cae a pedazos, los alumnos tienen que hacer su propia burocracia para poder obtener su formacion. El futuro ya no esta ausente después de la escuela; sino dentro de ella.

En el 2026 francés, hay una precarización extrema de la experiencia escolar: el profesor no va, el aula se cae a pedazos, los alumnos tienen que hacer su propia papelería burocrática para tener el titulo. El futuro ya no esta ausente después de la escuela; sino dentro de ella.

La Cuestión de Clase Vuelve a la Escena

Pierre Bourdieu dice que argumento de que —los ricos tienen más oportunidades que los pobres— es verdadero y analíticamente insuficiente. En Les Héritiers y en La Reproduction, plantea que el sistema escolar tranforma las desigualdades de los recursos familiares en las notas que son vistas luego por la sociedad en incapacidad, falta de inteligencia, etc . El privilegio se transfigura en si la persona tiene talento; la herencia, en este nuevo orden, es leida como méritocracia. 

Tomemos como ejemplo dos adolescentes. Nominalmente y de acuerdo a la ley tienen el mismo derecho a la educacion pero uno tiene padres que conocen el funcionamiento de las instituciones, que saben leer los criterios implícitos pero nunca explicados del Parcoursup, que termina definiendo en el paso a la siguiente fase (la Universitaria) el que ese joven dispona de una formación de elite en una universidad prestigiosa (las Grands Ecoles) de una formación berreta. Ademas, esto se sostiene familiarmente con la posibilidad de conseguir un stage por contactos, pagarse un alquiler en otra ciudad, sostener un año más de estudios necesario para el Parcoursup, contratar un abogado si hay una decisión administrative que no lo favorece y, sobretodo, disponer del tiempo para estudiar. Para eso no hay que tener que trabajar para poder mantenerse. El que no tiene esas posibilidades tiene el mismo derecho pero ninguna de esas posibilidades. 

El problema es que llegado un momento, ambos son evaluados por el mismo examen y los resultados borran con el codo las desiguidaldes de clase antes planteadas. Esto paso siempre en Francia y en Inglaterra. Pero en Francia se plantea como la condicion de la ciudadania. Es precisamente en este punto donde la crisis presupuestaria se Vuelve un fenomenos sociológico. En medio de la crisis, la familia reaparece como el Estado de bienestar privatizado. Cuando disminuye la capacidad de las instituciones públicas de dar lo que se supone que tienen que dar, el peso pasa a recaer sobre lo que cada familia puede financiar privadamente. Y cuanto más decisiva se vuelve la logica familiar, más insostenible se vuelve la retórica de la meritocracia. Esa es la Verdad que los Argentinos deberian entender y ser muy responsive al respect. 

Optimismo Cruel Heredado por los Adolescentes de Hoy

Berlant en Cruel Optimism, no habla de falsa esperanza sino de una relación afectiva con ciertas promesas institucionales: hay optimismo cruel cuando aquello a lo que uno se aferra como condición de una vida buena se convierte precisamente en el obstáculo para alcanzarla. El objeto, aquí, es una secuencia: estudiar, obtener el bac, entrar en la educación superior, conseguir un empleo, vivir una vida como adulto con autonomia y dignidad. 

La crueldad del caso reside en que el deterioro material no debilita el apego a esa promesa de futuro que las instituciones supuestamente prometen sino que lo intensifica. Cuanto más incierto es el futuro, más se le exige al joven invertir (endeudarse) en rendimiento, autocontrol, tomar las decisions estrategicas correctas, tener el CV perfecto hacienda pasantias gratis, invertir en su aspecto y , autopresentación y anticipar su propio futuro. 

Un alumno de dieciséis años dijo ayer: «On nous dit de travailler d’arrache-pied, qu’il n’y a que ça qui paie», y agregó….para qué?. La frase es la estructura del optimismo cruel enunciada por Berlant pero desde adentro: se les pide esfuerzo; pero se les quita la infraestructura volvía razonable ese esfuerzo. 

Fabien Truong, que fue profesor de ciencias económicas y sociales en lycées de Seine-Saint-Denis —entre ellos el Paul-Éluard de Saint-Denis, hoy bloqueado— antes de ser sociólogo en Paris 8, describió en Jeunesses françaises la trayectoria de los estudiantes de la banlieue como una carrera contra la decepcion de si mismos. Estudiar se vuelve una gestión permanente del riesgo de que esa promesa del Estado de que van a tener un futuro, no se cumpla. En ese marco, Parcoursup puede leerse no como una plataforma administrativa sino como una interfaz de individualización de la incertidumbre social. Lo que es un problema colectivo —la cantidad de lugares en la Universidad que sirve, su distribución territorial, el valor desigual de los títulos— se le tira por la cabeza al alumno como si fuera una decision y eventualmente, culpa, suya. El joven se vuelve lo que Michel Foucault llamaba un empresario de sí mismo, responsable de un capital cuya valorización no controla.

La Mésentente

Jacques Rancière, enLa Mésentente, llama police no a las fuerzas del orden sino a la distribución de los lugares, las funciones y las capacidades en la sociedad: el orden que define quién puede hacer qué, quién habla y quién hace ruido, quien es visible y quien no. Ese reparto es lo que llama partage du sensible. La politique, en cambio, es la interrupción de ese orden que la police se encarga de que ellos no formen parte. La penetracion en un sistema de reparto que hasta ese momento se les niega.

La police no comienza cuando aparecen los CRS frente a los lycées. Comienza mucho antes con el reparto territorial de recursos, en la jerarquía entre establecimientos, en la reputación diferencial de los lycées, en cuales son los que tienen planteles docentes estables y quiénes tienen reemplazos que vienen y van segun puedan. La Police opera en la orientación que hace aparecer ciertas trayectorias como naturales para ciertos alumnos, por el rol diferencial que ocupan sus familias. En la transformación silenciosa de desigualdades sociales en destinos aparentemente personales. Así, cuando finalmente llegan los canas a repartir palos y eventualmente muerte, la police se vuelve finalmente visible pero había empezdo mucho antes. El gas lacrimógeno no funda el imperio del orden sino que lo vuelve explícito.

¿Qué cambia, entonces, cuando empieza la Revuelta? 

Para Rancière, la política aparece cuando quienes ocupaban una posición predeterminada ven alterada esa distribucion de roles.  En términos de clase: los jóvenes dejan de aceptar que es culpa de ellos lo que tiene que nombrarse como experiencia social compartida, como problema sistemico «Mi profesor no vino hoy» no es mala suerte. «Mi lycée se esta viniendo abajo » no es una circunstancia local. «No sé usar bien Parcoursup» no es su falta de inteligencia. «No me estan dando tal y tal materia» no es falta de mérito propio. «No me veo con un future promisorio» no es la propia ansiedad a ser medicalizada del adolescente con problemitas. En sintesis, y entiéndanlo bien, la política comienza cuando el fracaso se desprivatiza.

En sintesis, y entiendan bien, la política comienza cuando el fracaso se desprivatiza.

El sistema individualiza los resultados; la protesta los vuelve colectivos. Ese es el verdadero núcleo rancieriano del movimiento, y explica lo que nos desconcierta a todos por igual: las demandas de los estudiantes son dispersas y hasta incoherentes, en parte.  Truong dijo que las reivindicaciones son dispares porque son especificas. Podria decirs que lo que unifica el movimiento no es el programa sino la comunion de milse experiencias de frustracion privada en un mismo agravio politico. 

Recién ahora puede plantearse la cuestión de la voz de los estudiantes entonces….  y no como un fenomeno psicológico. El adolescente francés ocupa historicamente una posición paradójica. Se le exige autonomía para administrar su futuro: elegir su camino, responder con rendimiento, comportarse como un estratega de si mismo. Pero cuando usa esa misma inteligencia para juzgar políticamente la institución que administra su futuro, es recodificado como inmaduro, manipulado, radicalizado, casseur, como un problema de orden público. El sistema le reconoce autonomía suficiente para responsabilizarlo, pero, la mismo tiempo  le niega el derecho a esa autonomia cuando la ejerce para producir ese futuro. Valérie Becquet dijo que la sola palabra «instrumentalización» reafirma la dominación de los adultos y lo que hace es descalificar la palabra o la voz de los alumnos. Pero hay que Pensar lo que dice a traves de la nocion de clase.  No todos los adolescentes son infantilizados del mismo modo. Cuando quienes hablan provienen de la periferia, zonas riesgo y conflictividad, el pasaje de «alumno» a «violencia urbana» es instantáneo. En términos de Rancière, lo que está en disputa es si esos jóvenes son escuchados como seres que hablan o como cuerpos que hacen ruido.

La puerta del lycée condensa esta escena. Dentro están la pedagogía, la protección, la disciplina, la ciudadanía futura. Fuera, la manifestación, la policía, la palabra política, la ciudadanía ejercida en presente. Sería fácil decir que al cruzar la puerta el alumno se vuelve ciudadano. La operación es más interesante: el alumno demuestra que la igualdad política que la institución situaba en su futuro puede presuponerse en el presente. 

La paradoja es que una institución destinada a formar ciudadanos intenta desautorizar a esos mismos alumnos cuando ejercen por adelantado la competencia que supuestamente debía producir. El sociólogo Julien Garric lo pensó, a propósito de la ola de bloqueos de la primavera pasada, como una «éducation buissonnière à la citoyenneté», apoyándose explícitamente en La Mésentente: el aprendizaje cívico ocurre precisamente cuando se aparta de las formas institucionalmente autorizadas de educación cívica. Garric relataba una escena emblemática: en Marsella, un director académico fotografiando a lycéens sentados frente a su administración para que sus directores pudieran identificarlos. La institución no responde al argumento; registra los rostros. La propuesta de Garric es fértil, pero hay que llevarla más lejos y preguntar por qué esa ciudadanía insurgente aparece precisamente allí y ahora. La respuesta es material: en los establecimientos donde la abstracción republicana ya no puede sostenerse, la igualdad deja de ser una promesa y pasa a ser una exigencia.

Hay que afrontar la objeción seria. La violencia existe: liceos incendiados, un proviseur herido, alumnos agredidos, decenas de miembros del personal educativo lesionados según el propio ministerio. Pueden existir apropiaciones partidarias, y el llamado de Jean-Luc Mélenchon a que electos y militantes se interpusieran entre la policía y los alumnos, a siete meses de la elección presidencial, no es inocente. Puede haber oportunismo y puede haber grupos ajenos a los establecimientos. Nada de esto autoriza una romantización del bloqueo: no todo acto cometido durante una movilización tiene contenido emancipador. Pero tampoco autoriza el movimiento inverso, el que hace de la violencia la explicación causal del conjunto. El historiador Robi Morder recordó que la manipulación puede operar en ambos sentidos: los partidos intentan orientar movimientos que, a su vez, los arrastran. Y retomó la vieja imagen de Jack Lang: los lycéens son como el dentífrico, una vez fuera del tubo no vuelven a entrar. Para Morder, la imagen expresa que no hay una fuerza con la que negociar. Ahí está la pregunta decisiva: ¿la ausencia de una organización representativa invalida la politicidad del movimiento, o es precisamente la forma contemporánea de su subjetivación? Un movimiento sin mediaciones estables, que circula horizontalmente por las redes, es difícil de gobernar; también es la forma que adopta una experiencia común antes de tener institución. Rancière ofrece aquí un criterio y no una absolución: la mera interrupción del orden no es política; lo es la aparición de un litigio sobre la igualdad. La pregunta que debe quedar abierta es qué reivindicación sobre la igualdad se vuelve audible detrás de la disputa sobre orden, violencia e instrumentalización. Que una mayoría de los franceses —un 62 por ciento según un sondeo Odoxa para Le Figaro— considere justificada la movilización, mientras la televisión pública dedica diez veces más tiempo a las llamas que a las demandas, sugiere que esa reivindicación existe y que el reparto de lo visible trabaja activamente para volverla inaudible.

Volvamos, para terminar, a la familia. Uno de los gestos más reveladores de estas semanas fue la propuesta de Gérald Darmanin de que los padres paguen por las degradaciones en los lycées. Es una escena perfecta de la contradicción: el Estado que no puede garantizar materialmente la trayectoria universalista que promete reaparece ante la familia no como proveedor, sino como acreedor. La paradoja tiene tres tiempos. Cuanto menos capaz es el Estado de garantizar una trayectoria universal, más necesita cada joven de recursos familiares privados. Cuanto más indispensables se vuelven esos recursos, más difícil es sostener que el resultado expresa sólo mérito individual. Y cuanto más se responsabiliza al individuo por gestionar condiciones que no eligió, más explosivo es el momento en que esos individuos descubren que su experiencia es común.

La revuelta comienza antes del primer bloqueo. Comienza cuando una República sigue diciéndoles a sus jóvenes que la escuela los hará iguales mientras delega cada vez más en su familia, su territorio y su capital social la posibilidad material de convertir educación en futuro. El bloqueo hace visible esa contradicción. Y la política aparece cuando quienes estaban destinados a vivirla como ansiedad, fracaso o insuficiencia personal empiezan a nombrarla juntos como desigualdad.

🚨 HOY SEGUIMOS BUSCANDO A KILLER MIKE

Un videíto atrás empezamos a seguirle el rastro. Y la cosa continúa.

Esta noche vamos a analizar el encuentro del programa de Instagram de Robertina y Caradoba, porque alrededor de Killer Mike empieza a aparecer algo bastante más interesante que un episodio aislado: gestos, discursos, relaciones y una preocupación general que merece ser examinada con cuidado.

Vamos a reconstruir lo que ocurrió, mirar las imágenes y tratar de entender qué hay detrás de todo esto.

🔎 Seguimos buscando a Killer Mike.
Y hoy aparece una nueva pieza del rompecabezas.

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